A la sombra de un león

Acompañado de mis fieles compañeros que nunca me fallan cuando los necesito, como el insomnio y la soledad, después de llegar de Orduña, recuerdo y repaso todo lo vivido, reciente y no tanto.
Confieso que este verso de Sabina se me ha venido​ en mitad de funeral, por una vez una musa dispara al corazon y acierta. Allí, muchos hombres machos llorando y rotos ante “la sombra de un león”, a sus pies. Ese hombre que con su espada de madera conquistó Madrid, conquistó a base de raza, de lucha, un lugar de privilegio en el toreo, conquistó aficiones y recelos, con verdad, entrega, constancia, un ejemplo desde que hace muchos años le conocí como “el niño de la antigua”, posteriormente como Iván Fandiño, rugiendo juntos en algunas plazas y como no, nuestra plaza Pamplona, desafiandonos la mirada antes del paseíllo y en cada lance, que dos cabrones!
“Sí mañana muero lo haré como un hombre libre”, hombre libre has sido siempre y serás, supiste pagar el precio de la libertad ante esta sociedad, tributo para la dicha de ser libre y que pocos somos los dispuestos a pagar, y hoy, todos estamos ante la sombra de un león, gigante. Seguirás rugiendo en la gloria, junto a Víctor, joder! Tan solo once meses. Solo os puedo honrar con la espada y la muleta, rugiendo en libertad, y con la memoria como ejemplo de verdad. Eres eterno.

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